A treinta años de ausencia, su legado poético y humano emerge con el reconocimiento.
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Por: Theodoro Elssaca
Poeta, ensayista, narrador, artista visual, fotógrafo antropologista.
Presidente Fundación IberoAmericana
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Fotografía Pilar Lauriani
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MIS ENCUENTROS CON JORGE TEILLIER
Me encontré por primera vez con Jorge Teillier el año 1978 en el Café Cinema, de Micha, ubicado en la galería del Cine Arte de Viña del Mar. De inmediato me sorprendió la oportuna sagacidad de sus expresiones en medio de la fumarola y ocurrencias donde eran habituales Juan Luis Martínez, Sara Vial, Rubén Jacob, Aldo Francia, Patricia Tejeda, Hugo Zambelli o Mario Rossel, con quienes algunas tardes hacíamos un recorrido por las librerías de la Galería Couve y calle Quinta, para culminar en la tertulia de Ennio Moltedo y Allan Browne, en el desaparecido Bavestrello, frente a la plaza O´Higgins de Valparaíso, en cuyo subterráneo estuvo preso el legendario Emile Dubois. Ambiente de fábula, época en que nos visitaron Juvencio Valle, Enrique Volpe y María Luisa Bombal. Ese mismo año Jorge había publicado Para un pueblo fantasma, libro que traía bajo el brazo para leernos algunos fragmentos: Eso fue la felicidad: / dibujar en la escarcha figuras sin sentido / sabiendo que no durarían nada, / cortar una rama de pino / para escribir un instante nuestro nombre en la tierra húmeda, / atrapar una plumilla de cardo / para detener la huida de toda una estación.
Luego comentamos sus poemas dedicados a Rolando Cárdenas, Jorge Edwards, Rosamel del Valle y Serguéi Esenin, apropósito de la corriente del Imaginismo ruso.
A continuación, se presenta PDF con ensayo.
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Teillier es uno de los pilares de las letras nacionales y nos dejó un desafío mayor con estos versos de «El poeta de este mundo», del libro Muertes y maravillas, donde nos dice: La poesía debe ser una moneda cotidiana, que re-afirma con este perfecto endecasílabo: y debe estar sobre todas las mesas. Aunque no le otorgaron el máximo galardón nacional, el interés hacia su obra se acrecienta con el tiempo. Sus poemas han sido traducidos al francés, italiano, sueco, ruso, polaco, alemán y portugués y cuenta con dos colecciones bilingües: In Order to Talk with the Dead y From the Country of Nevermore, alcanzando el merecido reconocimiento internacional.
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